
El agua como evocación paisajística o como metáfora de las pulsiones humanas ha sido desde siempre motivo inspirador de grandes músicas. Antón García Abril vuelca en Cantos de pleamar las infinitas sugerencias poéticas del mar con un lenguaje de sugerente plasticidad que trasciende lo puramente físico. Inspirándose en textos de Goethe, Mendelssohn hizo su particular recreación del ondulante paisaje y la fuerza del mar en la Obertura Mar en calma y viaje feliz. Richard Wagner también situó el argumento de muchas de sus obras sobre fondos marinos y fluviales. En Lohengrin el río Escalda es el escenario de la aparición de un cisne que trae la barca con el caballero Lohengrin, que acude para salvar el honor de Elsa, Princesa de Brabante. Los Preludios de los Actos I y III de esta ópera muestran la vena más intensamente romántica del gran maestro sajón. Pero quizá haya sido el Rin el río mejor puesto en música por los compositores románticos. En su Tercera Sinfonía Robert Schumann nos hace sentir con una paleta sonora de excepcional belleza su presencia y la intensidad de las tierras y ciudades que baña a su paso.
| WAGNER |
Lohegrin: Preludios Actos I y III |
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| GARCÍA ABRIL |
Cantos de pleamar | |
| MENDELSSOHN |
Mar en calma y Próspero viaje |
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| SCHUMANN | Sinfonía nº 3 "Renana" |