
Música y literatura entrecruzan con frecuencia sus caminos abriendo nuevas perspectivas. Shakespeare es posiblemente el mayor inspirador. A él acudió Chaikovski cuando quiso dar densidad expresiva al género del poema sinfónico. Embellecido por algunas de sus más inspiradas melodías, Romeo y Julieta es el producto de un enorme esfuerzo de síntesis en el que brilla la notable capacidad dramática del ruso. Lejos de intentar plasmar una descripción detallada y poco menos que imposible de la trama de Shakespeare, Chaikovski juega con tres secciones sujetas al esquema de la forma sonata, cuajando una de sus piezas más redondas y justamente aclamadas. La inspiración poética es consustancial a los grandes logros del Romanticismo. En Nänie, un lamento fúnebre de tono elegíaco, Brahms emplea con sabiduría un texto de Schiller para lograr la más alta cota de trascendencia. El sinfonismo de Sibelius se mueve libre de ataduras literarias, pero está muy ligado al poder evocador del paisaje de Finlandia. En la Cuarta Sinfonía de 1911, una de sus obras más originales, nos ofrece su visión más oscura y pesimista.
| Piotr Ilich CHAIKOVSKI | Romeo y Julieta |
| Johannes BRAHMS | Nänie |
| Jean SIBELIUS | Sinfonía nº4* |
*Por primera vez OFGC